22 feb 2009

feliz

Medía vida triste por sentirme fuera de sitio,

sin pertenecer a nada, sin sentirme parte de nada.

Hoy llena de felicidad por haber andado por esos caminos

de la soledad,

Jamás me sentí tan feliz por estar casi casi al otro lado de la sociedad.

(Tan igual, tan diferente)..

Tan perdida, pero tan conectada a mi..

6 comentarios:

El búho rojo dijo...

Todos somos únicos, irrepetibles, exclusivos, distintos... Sólo hay que mirar en el sitio adecuado

Un beso

Rio Oria dijo...

Pareces feliz, ojala sigas asi. A veces todos nos encontramos perdidos, pero siempre se encuentra el camino. Un abrazo.
Olalla.

doble visión dijo...

Es muy gratificante haber estado en ambas márgenes del río de la vida y poder elegir por cual continuar el viaje.

saludos
marcelo

la danza de la vida dijo...

EL BÚHO ROJO: o quizás amigo Búho, encontrarle el significado a aquello que ves. Un beso.

RIO ORIA: la felicidad que expreso no es la que entiende la mayoría de personas por felicidad, pero aunque lloro, sufro y me pierdo, soy feliz...Besos.

DOBLE VISION: hay que saber que existe una para poder ver la otra, no hay ninguna mejor ni peor, sólo hay que saber que ambas están y elegir en cual quieres estar, para estar en una u otra, hay que saber perder lo que te aporta una y lo que se gana con la otra. Y no hablo de posssiones matgeriales, creo que me entiendes. Besos

fgiucich dijo...

Lo importante es saber vivir. Abrazos.

SUSURU dijo...

Hoy tengo ganas de compartir este relato contigo.
Que tengas un buen domingo!!!
besazo

ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA


Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña Asamblea.
Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la Asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa?: ¡Hacía demasiado ruido! Y, además se pasaba el tiempo golpeando.
El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro, que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida como si fuera el único perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un fino mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la Asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho y dijo: "Señores, ha quedado demostrado que todos tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos".
La Asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad.
Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.

Ocurre lo mismo con los seres humanos. Observen y lo comprobarán.
Cuando en una empresa el personal busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos.
Es fácil encontrar defectos. Cualquiera puede hacerlo. Pero encontrar cualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos los éxitos humanos.
"T.G.W.Lab.Corp."